ayuno intermitente para perder peso

Por qué hacer ayuno intermitente?

¿ El ayuno es bueno o malo para la salud?

Nuestra historia nos puede decir mucho sobre esta pregunta. En la antigüedad los humanos pasaban muchas horas sin comer. Sus vidas estaban dedicadas a la supervivencia. Básicamente su preocupación era cazar o recoger frutos y reproducirse. En muchas ocasiones se iban a dormir con los estómagos vacíos y pasaban horas hasta que conseguían cazar algún animal para comer.  Y por eso vamos a hablar del des-ayuno, si te fijas en esta palabras, el desayuno es el momento de romper el ayuno después del sueño.

Entonces, ¿De donde viene exactamente el mito del des ayuno?

A mediados del siglo XIX, la mayoría de personas trabajaban en el campo o fábricas, con jornadas de hasta 8-9 horas de trabajo. Casi todos estos trabajos requerían de un gran esfuerzo físico y no tenían descansos para comer. Así que comer algo antes de trabajar resultaba bastante eficaz para aguantar toda la jornada laboral. Normalmente consumían aves o carne cocinados en mantequilla, pero esto provocaba bastantes indigestiones. Es en ese entonces cuando las industrias empiezan a procesar cereales para crear un alimento más rápido, pero con las mismos resultados energéticos y menos indigestiones, los cereales procesados y barritas. Esto podría dar para un debate muy largo… Poco después Kellogg´s pasaba a ser una de las industrias más ricas y potentes de América. Allí se comenzó a defender la mítica frase de “desayunar como un rey y cenar como un pobre” justificando así, la importancia de tomar azúcar e hidratos por las mañanas, para vender más.

Dicho esto, en cuanto a horarios se refiere, todo depende de la cultura. Si vamos retrocediendo en el tiempo, tan solo unos pocos años atrás, te darás cuenta de que se comía menos veces, pero con alimentos de mejor calidad. En cuanto a los horarios, se han implantado según el estilo de vida que lleva nuestra sociedad. A diferencia del los trabajadores del siglo XIX, nuestros trabajos actuales, no obligan a permanecer sentados 8h en la oficina. Por eso, no necesitamos ingerir la energía que sí necesitaban nuestros antepasados.

Y os preguntaréis ¿Pero nuestro cerebro también necesita glucosa? Si, es cierto. Por suerte, nuestro cuerpo y nuestro metabolismo están adaptados y preparados para obtener y utilizar las reservas. Un hombre sano, de unos 80 kg. podría estar hasta 2 meses sin comer. Tenemos la capacidad de utilizar y transformar las reservas de glucógeno almacenadas en el hígado, las grasas y la masa muscular para cubrir todas las funciones cerebrales.

Si nos fijamos en los animales domésticos, cuando padecen alguna dolencia, dejan de comer y se limitan a beber agua. Es un mecanismo curativo, innato en los seres vivos. Hay que verlo más como un descanso digestivo, en vez de un proceso de inanición. Lo cierto es que un ayuno bien llevado da muy buenos resultados a pesar de que tiene detractores.

“Ni tanto ni tan poco”

Mientras nuestro cuerpo está en una “fase de ayuno”, se activan muchos procesos de reparación. Principalmente, se activa la AMPK, este complejo enzimático promueve la autofagia. Nuestras células están constantemente reparándose y regenerándose, durante esta reparación se producen desechos, que són los que posteriormente, ocasionan multitud de enfermedades. Pero durante un ayuno, el cuerpo activa la autofagia, literalmente se come estos desechos. Es como “comerse a sí mismo”. Como consecuencia el cuerpo se adapta y utiliza los desechos, evitando que se acumulen en el organismo.

NO al ayuno prolongado:

Los ayunos prolongados de mas 72h pueden crear mucho estrés al cuerpo y pueden agotan nuestras reservas energéticas, por eso nunca recomendamos este tipo de restricciones tan prolongadas.

ayuno intermitente

SI al ayuno intermitente:

El ayuno intermitente en cambio, es un método, que ha ganado mucha popularidad en los últimos años. Se suele utilizar principalmente para perder grasa. aunque el ayuno intermitente, no se puede considerar una dieta como tal, sino un período de tiempo donde se restringe la ingesta de alimentos durante unas horas; por eso se le llama intermitente. Este protocolo se puede combinar con cualquier tipo de dieta que estés realizando: Mediterránea, paleo, keto, vegana, macrobiótica etc.

Básicamente buscamos abrir una ventana de unas 6-8 horas donde podemos comer uno o dos platos con los nutrientes esenciales (verduras, grasas, proteínas e hidratos). Durante el resto del día nuestro cuerpo, no estará haciendo la digestión y tendrá más energía para realizar otras funciones de reparación.

beneficios del Ayuno intermitente:

  • Reducción el colesterol total y LDL
  • Reducción de la glucosa en sangre
  • Mejora la sensibilidad a la insulina (diabetes tipo II y Trastornos hormonales)
  • Mejora la flexibilidad metabólica (utilizar la grasa y glucosa como fuente de energía)
  • Ayuda a reducir la inflamación
  • Regula el apetito

La salud depende de un conjunto de factores que nos permiten conseguir un bienestar interno.

¿Cómo consigo incluir un ayuno intermitente en mi rutina habitual?

Se trata de una pequeña calibración a la hora distribuir tus comidas durante el día, que por un lado se ajuste a los ritmos metabólicos (crono-alimentación) y por otro lado deje horas de distancia entre comidas para dar descansos digestivos a tu organismo.

Siguiendo esta pauta podemos empezar con los siguientes tips:

·No cenar más tarde de las 21:00. Lo cual también favorecerá al descanso por la noche.

·Dejar 12 horas de descanso entre la cena y el desayuno.

·Dejar unas 4 horas de no ingesta entre cada comida durante el día.

· En caso de saltarse alguna comida para alargar el descanso digestivo de la noche, es mejor saltarse la cena que el desayuno.

El objetivo de un ayuno intermitente NUNCA será pasar hambre. Muchos de nosotros, hemos desayunado mucho tiempo a base de cereales y azúcar. Por lo que este cambio puede resultar bastante brusco. Recomendamos empezar con uno o dos días de ayuno intermitente a la semana. Si tus horarios de trabajo no te lo permiten se puede hacer el fin de semana…

Para controlar el hábito mental, en la mayoría de ocasiones comemos por “aburrimiento”, es hora de  empezar a escuchar al cuerpo, para identificar el hambre real. Lo que os proponemos es algo más sencillo, en vez de pensar en el estrés de pasar mucha hambre, os dejamos con una pequeña reflexión: disminuir la ingesta y cantidad de alimentos, te aportará una mejor distribución de las calorías, una mejor tolerancia a la glucosa y por tanto un mayor bienestar y vitalidad general.

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